Estoy frente al ordenador, pensando en mis cosas, y de la calle viene el piar de uno o dos pajarillos. Siempre había pensado que los pájaros no piaban de noche; que sólo lo hacían a la luz del sol. Me temo que les pasa como a mí: no pueden dormir y se ponen a hablar. Si tuvieran Internet, quizás escribirían en un blog.
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